APARTA VIBORA
palabras sin destino ni persona
Mi Cabeza está llena de relatos e historias emocionantes que pueden llegar a tocar sentimientos opuestos. Acompáñame en este viaje y déjate llevar. VUELA!
APARTA VIBORA
Hace un siglo que no paso por aqui la vida, lo cotidiano hace que desplace mis placeres para dar paso a otras cosas más importantes. Como atender a los demás, a lo que les parece más importante que escribir, que soltar lo que pienso o siento. Cuando me siento, son las once, doce, ya no lo recuerdo, pero... ya no son horas de nada. Es hora de descansar, ver la tv y dormir en el sofá un rato.
La vida y sus vueltas hace que no me atienda a mi misma, aunque a ojos de los demás me atiendo más de lo que digo. Si, me visto por las mañanas a prisa y corriendo, por que cada día me cuesta más trabajo levantarme, un dolor intenso me atraviesa la espalda de arriba a abajo que se me pasa un poco cuando empiezo a moverme o con el segundo café de la mañana, no lo recuerdo bien. Si que me hace bien la cafeina, si que afecta, me hace continuar el dia a día. ¿has probado algun dia a no tomar cafe?. SI, lo he probado y ese dia he preferido no salir de casa, no me apetece hablar con nadie, no me siento con fuerzas y me duele, me duele todo, los brazos, las piernas, la cara... Tambien me duele cuando me miras mal o cuando me dices que yo no puedo hacer algo, esas palabras no me animan ha superarme o ha hacer las cosas mejor, NO, lo unico que hacen es undirme mas en mi mierda de día, en mi dolor interno y el que siento en mis músculos. Entonces mi cabeza hace un CLIC y me dice: ¿Que coño estas haciendo? ¿Sabes cual es el camino que quieres tomar? - Claro que lo se!!!!
Entonces apareces de nuevo, ahí estas y me lo haces saber, que estas ahí y que me tengo que poner las pilas. ¿Las pilas? Las pilas me las enchufé esta mañana nada mas levantarme y al parecer ya se están quedando sin batería, por que me dan impulso hasta el medio día, una vez me siento a comer ya no soy persona, o al menos esa persona que tú conocías. Y me lo haces saber, que no soy la misma. ¿Acaso tu eres la misma persona que hace un par de años? Ni por asomo, pero te hace sentirte bien decirme que ya no soy la misma, te hace parecer menos egoista, menos cambiado, te hace sentirte como si realmente tu si fueras la misma persona y te sientas en tu sofá, ese de orejas grandes que te compraste solo para tí, ése mismo que un día me dijiste que ni se me ocurriera poner mi culo en él, por que hundiría tu sofá nuevo con mi gran pandero ¿como olvidarlo? y aún tienes la desfachatez de decirme que he cambiado. Los daños cambian cariño, los daños diarios, las frases de machirulo que sueltas con fluidez en cada quedada con tus amigos, esas frases tipical men como "mi mujer tiene la culpa", "hago esto por ella", "he dejado de hacer esto por que no le gusta", "ella tiene que hacer esto, o lo otro", nunca nada es cosa tuya, nunca haces nada mal, todo bien. A tu parecer. ¿Te has parado a pensar si lo que está bien para ti es lo que está bien para los demás? Creo que no. Tu ego no te lo permite. Ese cerebro de hombre proviniente del mono, que se rie soltando todo el aire en la primera carjada dejando ver esos dientes amarillos de fumar y beber. No quisiera tener que besarte más.
De hecho, ya no tengo por que hacerlo, hace tiempo te dejé claro que no quería seguir cone sta relacion que ya no siento nada por tí, recuerdo que me respondiste con palmetazo en mi espalda, que me picó un poco. Ahí dejaste ver lo que venía después.
Ya ni me tocas por las noches y para mi es un alivio, por que no soporto el tacto de tus manos sobre mi, me da asco que me toques, tu aliento a cenicero olvidado hace que se me revuelva el estómago. Me alegra saber que vienes servido de fuera, que te vas al club con tus amigos y alli te encaprichas de cualqueir camarera y te desahogas con ella.
Ayer me diste el ultimo golpe, eso te lo aseguro, has hecho que nadie de mi familia confie en mi, has ido hablando mentiras a unos y otros mientras yo me dejaba la piel trabajando en el campo, recogiendo lechugas, algodón, pimientos, o cualqueir cosa que hubiera que recoger. Todos piensan que me he vuelto loca y ya nadie me cree, pero ahora si que lo hará. Les he enviado a cada uno de ellos los videos de tus vejaciones hacia mí, vas tan borracho siempre que ni siquiera te diste cuenta de las camaras que instalé en casa. Ya no hay otra salida. hoy me libro de ti y te libro de mi, te dejo con el peso de una lápida que cargarás con ella el resto de tu vida, todos conocerán a ese hombre que eres de puertas para dentro, todos sabrán lo buen marido que has sido durante todos estos años. Ya estoy imaginando tu cara al ver esta carta, que feliz me siento de saber que ya no podrás golpearme, ni decirme puta. Lo mismo si que me lo dices, pero ya no lo escucharé, no me afectará que me escupas a la cara diciendome lo fea que estoy y lo poco que me quieres.
Tu para mi si has sido el amor de mi vida pero cuando me vine a dar cuenta de que eras narcisista ya era tarde para mi.
Feliz año nuevo cariño.
Te libero.
-Doctor- ¿Que te gustaría decirle en éste momento?
-yo- No se.
Han pasado 22 años y ahora se lo que te quiero decir. Me desgarra tu recuerdo, estas en un rinconcito muy oculto, tapada con otros recuerdos amontonados y de vez en cuando, sin querer, aparece tu cara entre la gente o incluso en la oscuridad de la noche. Como aquella noche.
| foto biblioteca personal. Gini Zamora |
Me haces falta, aunque no lo supiera entonces. Necesito escribirte todo eso y que de un modo u otro tú lo leas. Aún me pregunto cómo se supera una pérdida y aunque se la respuesta, sigo preguntado a mis allegados. No se supera, se aprende a vivir con ella. Por eso estas tan cerca de mi siempre, por eso sigo viendo tus ojos y me duele todo el dolor que se desató aquella noche.
No se si te he pedido perdón, ni siquiera si he logrado llorarte todo lo que me hubiera gustado. Perdóname por mis diecisiete años, por lo incrédula que era y por no quererte lo suficiente cuando te tuve cerca. Todo era nuevo para mi, entraste en nuestras vidas dispuesta a quedarte, y vaya si lo hiciste! desde luego, no del modo en que a todos nos hubiera gustado, pero aquella noche te fundiste a mi piel. Se que en un instante volaste muy rápido y fuiste junto a tu hijo, que lejos estaba aquella noche y cuanto lo echabas de menos, lo miraste y lamentaste el estar en aquella situación. De pronto ya no tenia a su mamá, la mujer de sus ojos, su todo. ¿Como se gestiona eso? Pequeñito de mamá, quiero imaginar que te hiciste fuerte y no dejaste escapar su recuerdo, todo el amor que te daba día tras día, todos los besos y abrazos, siempre estabas pegado a su pierna mirándonos con esos ojazos bonitos, tan inocentes. Ya tendrás mas o menos la edad de tu madre de aquella noche. Deseo que de un modo u otro hayas crecido con ese apoyo maternal que te arrebataron tan injustamente, tan de repente. No se si se puede llegar a encontrar la felicidad cuando te quitan lo mas hermoso que puedes tener, ni como se aprende a vivir con ello.
No quiero dejar esto a medias sin decirte todo de una vez, trago mis lagrimas para que me dejen acabar, me duele el pecho y no puedo apenas respirar, un dolor muy fuerte me atraviesa el alma si te pienso, si te veo.
¿Sabes? Tengo tu tacto guardado, intacto, en ese rincón que antes te contaba, donde tú estas y las cosas importantes que atesoro solo para mi. Aún puedo sentir lo suave que era tu piel, tus manos, el color tostado de tu cara que albergaban esos ojos tristes que tanto me llegaron a gustar, tu sonrisa está congelada, por que es así como te recuerdo, con un sonrisa para todos, a veces un poco triste, otras mas alegre pero siempre la tenias para regarla a quien te mirase. Y si es cierto que lo primero que se olvida de un ser querido es su voz yo te tengo a buen recaudo, por que a día de hoy, de vez en cuando puedo escuchar algunas frases de aquella noche. Tengo algunos recuerdos, aunque algo borrosos pero muy bonitos, de verte reir, disfrutar, contarme algún secreto en la puerta del baño de chicas, una ilusión, correr hacia el coche entre risas y empujones para ver quien se sentaba en la puerta. Como odio aquella noche. Cuanto me duelen las ultimas miradas, como me duele tu recuerdo.
En ocasiones te cuento como me siento y pienso en cuánto me gustaría saber como estás, que todo hubiera seguido su curso y vernos mayores, con nuestros miedos e ilusiones. Hablando de universidades de nuestros hijos, novias o trabajos en los que están y entonces me pongo a llorar, pero poco rato, por que nadie entendería por que lloro por alguien que hace tanto tiempo que se fue, pero Ana, te llevo tan adentro que no te puedo dejar, entiendo que cuidas a tu niño, que aquella noche lo arrancaron de nuestro lado y se lo llevaron lejos, que cuidas de tus padres, que comenzaron una lucha desesperada por poder ver a su nieto aunque solo fuera cinco minutos en la salida del colegio. Aquella noche se truncaron sus vidas metiéndose de lleno en una espiral llena de oscuridad y vértigos. Un día no hace mucho me encontré con tu padre, cada vez que lo he visto he deseado preguntarle por tu hijo, pero no me he atrevido, me he sentido incapaz nombrarle por que en su nombre está grabado el tuyo y duele mucho.
Ahora comprendo todas las veces que el psicólogo me preguntaba si tenía algo para decirte, quería que lo sacara todo fuera y te dejara escapar, pero fui incapaz, hace veinte años no tenia nada que decirte por que ya estaba todo dicho, no comprendia por que queria que te hablara si no estabas aqui, si no me ibas a responder. Fueron años muy dolorosos y silenciosos, comencé a saber cuales eran las palabras tabú en casa y en el entorno familiar. Se intaló dentro de mi un silencio muy grande que lleva tu nombre grabado a fuego y aún, a día, de hoy rompo a llorar. Es tan grande este dolor que ya es parte de mi, este dolor me hizo un poco mas fuerte pero esa fortaleza no me enseñó a vivir sin ti, solo a silenciar todo lo que sentía.
Por si aun no te lo he dicho necesito que lo sepas, te quiero.
Su ausencia.